lunes, 24 de junio de 2013

Conservación arquitectónica



En La Ceja sí hay quien cuide el Patrimonio Arquitectónico

Como a una hija consentida que se le da lo mejor y se le compra el más hermoso el vestido. Así quedo esta bella casa de nuestro municipio. 



La identidad de nuestro pueblo es una lucha constante que siempre incluye nuevos símbolos y lenguajes a la hora de idealizarnos y reconocernos como grupo social. Somos testigos de la trasformación visual y simbólica de nuestra infraestructura urbana que cambia las dinámicas de nuestra urbe, adquiriendo nuevos referentes simbólicos con componentes buenos y unos no tan buenos.
Era de esperarse que con la globalización y las nuevas tecnologías íbamos a estar comunicados con todo el mundo, muchos se enterarían de que a los 6 grados 1 minuto norte y a los 75 grados 25 minutos occidente había un pueblo con personas muy amables en un hermoso y paradisiaco paisaje geográfico; oportunidad para muchos de buscar refugio de sus agonías de ciudad e impresionante oportunidad monetaria para las compañías constructoras. Pero si construimos desenfrenadamente en el valle y erosionamos la parte sur ¿De dónde sacamos pues más tierrita, recurso irrenovable?
Desde que en el 2010 vimos desaparecer la Casa de la Cultura Gregorio Gutiérrez González, supuesto patrimonio del municipio, para darle paso al edificio del Punto Cien, nos dimos cuenta que la transformación ya había empezado y sabemos que no va a parar, lo vivimos a diario, vemos como se levantan edificios por aquí y edificios por allá, hasta nos iban a construir un gran hormigón en el parque principal donde quedaba “El Taboga”; no pasará mucho tiempo para que grandes edificios borren de nuestro paisaje las bellas montañas verdes y vivas que nos circundan. Sabemos que esta transformación no va a parar ya que las compañías constructoras no van a parar, como no va a parar la emigración cada vez mayor de personas buscando forjar sus vidas en este maravilloso espacio, lo que si podemos hacer es tomar parte en esta transformación, decidir sobre nuestras cosas, sobre nuestro territorio. Por ejemplo haciendo parte del Plan Básico de Ordenamiento Territorial que se está construyendo justo en este momento, no podemos hacernos los ciegos, sordo-mudos, muchos antes que nosotros ya lo veían venir y tenían medidas brillantes como el “quinto de oro”, que impedía la construcción de más de cinco pisos; ¿nosotros que estamos haciendo para conservar lo nuestro? ¿o pasaremos en blanco sin hacer nada?



Imágenes como esta hacen hoy parte de nuestra cotidianidad, incluso en el Parque principal, derrumban las construcciones que vieron el nacimiento de este pueblo pujante; lo preocupante es que al derrumbar estas bellezas arquitectónicas sin ninguna medida, nos estamos olvidando que estamos derrumbando también nuestro pasado, nuestra memoria histórica, nuestra identidad, no le estamos dando importancia a estos espacios, a nuestra familia, a nuestros ancestros. 



 En este entorno cada vez más cambiante esta antigua casa, ubicada en el segundo piso de la esquina de la calle 19 con la carrera 22, a una cuadra del parque en sentido occidente al frente del teatro y de la Sociedad de Mejoras Públicas, otros dan grandes emblemas patrimoniales de nuestra localidad; ha sido remodelada, restaurada, embellecida, valorada, resurgida del olvido, del pasado para reintegrarla por muchos años más a nuestro mundo apresurado, moderno y de altas edificaciones que no guardan ninguna relación con el entorno de pueblo tranquilo y costumbrista.
Así empezó la transformación de este patrimonio arquitectónico de nuestra localidad. 



Restauración que requirió muchas manos dotadas y laboriosas, y muy seguramente de muchicimo dinero; aunque con toda certeza no tanto como el que ya le habrán ofrecido los inversionistas constructores por este inmueble inmaterial e invaluable que hace parte de nuestro imaginario, a su propietario y protector mil felicitaciones, por demostrar que hay cosas mucho más importantes que el simple dinero y que tener una casa tan hermosa no tiene precio, sabemos que adora a esta casa y nos hace feliz saberlo y que la tendremos muchos años más entre nosotros.
En el mundo de la inmediatez, del instante, de lo superfluo, de la fachada; lo antiguo se ve como anticuado por el desconocimiento, y mientras en otros lugares del mundo, las políticas públicas buscan a todo costo conservar estos legados históricos y nidos de nuestra historia; en nuestra localidad es cada vez menor el número de inmobiliarios que vieron el nacimiento de este pueblo y que nos quedar por salvar. Este patrimonio arquitectónico, que si es destruido nunca más volverá, es nuestra memoria colectiva, de tradición, de identidad. Que aunque se supone es deber del estado salvaguardar y proteger, en esta ocasión es cuidado por su propietario como el tesoro que es, quien realmente se merece las felicitaciones del pueblo entero, por marcar la diferencia, por sembrar un ejemplo, por ese bonito trabajo de restauración, por guardar para nosotros y muchos más después de nosotros ese legado arquitectónico que ha marcado nuestra historia; hoy la apuesta es hacia la conservación del patrimonio, a un patrimonio fuera de avaricias personales, a un patrimonio sostenible, amigable con el espacio y con nuestra historia.

Hoy el triunfo es de todo el pueblo porque este ejemplo, esta restauración es bienestar, es riqueza, es historia, es memoria, es identidad colectiva; además quedo muy hermosa esta fachada. Quién no quisiera vivir en este espacio tan maravilloso.

sábado, 20 de octubre de 2012

Rosas del Olvido


RAÍCES DE UN PUEBLO 


El ruido tras el lente figura las imágenes de un recuerdo. La calle 20 y al otro lado, la 19, son en si mismas las arterias de un testimonio que se ha venido desdibujando con el paso del futuro. Estos muros construidos con el romanticismo antiguo de la tapia y el bahareque albergaron por largo tiempo a las carmelitas descalzas, quienes motivadas por su amor y fervor religioso decidieron, en su momento, dedicar su vida a una contemplación enclaustrada donde el estado reinante era el opuesto al que transitaba en estas calles, cada vez más ruidosas.

Este viejo símbolo del convento ha decaído para dar paso a un proyecto que albergará alrededor de 200 apartamentos cuyo precio supera el promedio de la realidad económica local, apartamentos que  probablemente habitaran ciudadanos no cejeños que ven en nuestro municipio un patio donde descargar  sus angustias de ciudad.

Quizá para algunos, esta construcción que ya se ha ido al piso era una representación del patrimonio histórico del pueblo, para otros tan sólo era un punto de referencia en el cual indicar al chófer del bus donde bajarse y para otro puñado  - un lugar que sólo existía un día al año- un lugar de peregrinaje que motivaba sus pasos todos los jueves santos. Pero más allá de todo esto, este lugar, con arquitectura entre colonial y republicana, era un símbolo que reposaba en la memoria de los pobladores.



Con la demolición de estos muros desaparece el objeto, se destruye el símbolo y se olvida la memoria. De esta manera, seguimos cayendo en la lógica del poder, donde no se tiene en cuenta la historia y nuestra comunidad sigue siendo un pueblo sin memoria, donde se destruye lo que ya estaba edificado para volver a construir, tachamos para reescribir, y lo hacemos sin mirar atrás, sin tener inclemencia por el pasado, sin reconocer los errores que antes nos condenaron; ya no contamos con el cortijo, ya ha desaparecido la tienda de Camilito, ya no podemos refrescarnos en la cristalina, ya nos tumbaron el convento; la imagen de la demolición se ha vuelto ya común en nuestro paisaje, ¿vamos a derribarlo todo para reconstruir en sus cimientos?



Así las cosas, no es loco pensar que el lugar donde nació Gregorio Gutiérrez Gonzales, lugar que aparece en el escudo de nuestro municipio se convierta en un futuro muy cercano en un hotel de “alcurnia.” Estamos ante el nacimiento de un nuevo pueblo que necesita de las ruinas del anterior para poder reconstruirse. No hemos podido superar el modelo de la conquista, y si falta opresor nosotros mismos lo creamos bajo el nombre de dinero, consumismo, modernismo, “desarrollo”. Dónde quedan las políticas de estado, dónde queda La Ceja para los cejeños, dónde quedan las medidas de protección del patrimonio, dónde quedamos nosotros, dónde queda nuestro pacto simbólico con lo que somos, con lo que fuimos, con lo que soñamos ser.

Seguimos condenados a ser un pueblo sin historia, sin raíces, sin futuro, lleno de ruinas sin recoger, de raíces arrancadas sin dejar florecer, de memorias que han pasado inadvertidas en el tiempo, de existencias condenadas al olvido; queda muy poco de lo que fuimos, ¿quedará algo de lo que somos? 

¿Alguna vez se ha puesto a pensar qué dejará o cómo dejará usted este espacio geográfico que ha habitado en su paso por esta tierra?



Nuestro desarrollo se tiñe de ambición, con nombres y apellidos propios en un deseo jerárquico que se aferra y sigue embelesado por la codicia de acumular, borrando ante nuestros ojos los lugares por donde corrimos, jugamos, crecimos y muchos más antes que nosotros. El desarrollo es un gran elefante blanco (en algunas ocasiones tallado en mármol) que nos pisotea y nos atropella,  descontrolado y en embestida contra todo lo que somos, y aunque una sola abeja no puede hacer mayor cosa, un gran enjambre si puede hacer, por lo menos, que se desvíe.



 Es necesario un nuevo paradigma, no sólo de desarrollo de la infraestructura, sino de desarrollo humano, en donde la libertad y la felicidad primen en una lógica del ser más que del tener, un desarrollo que no desconozca el patrimonio arquitectónico e identitario de un pueblo que se teje entre sus raíces y sus acciones. Por ahora, sólo nos queda esta imagen, el recuerdo de un horizonte cubierto por ladrillos y cemento, que muy seguramente contribuirá a taparnos nuestras hermosas montañas.

Del mismo modo, este nuevo paradigma tiene que converger en el imaginario humano: es necesario una sociedad apropiada de su espacio, doliente de sus enseres, que se reconozca y que esté comprometida. No es cuestión única del estado salvaguardar, proteger y cuidar de estos lugares patrimoniales, no es problema  único de planeación dar o no los permisos para tumbar y construir;  es cosa de todos involúcranos  en este proceso ya iniciado de ciudad, es cosa de todos participar en la construcción de la cuidad que queremos y soñamos. 


lunes, 30 de julio de 2012

TODO ARTISTA ES UNA MADRE


TODO ARTISTA ES UNA MADRE

No hay amor más bello en el mundo que la belleza del amor.

No hay nada en todo el mundo que supere la belleza y la importancia del amor de las madres, hoy queremos sacar a flote estas fotos y esta idea que desde el año pasado tenemos rondando por nuestras cabezas:

TODO ARTISTA ES UNA MADRE es un homenaje que le queremos brindar hoy a todas esas madres del arte que silenciosamente nos amamantan con la leche caliente de la vida, ell@s en el anonimato de sus labores, en la mayoría de los casos impulsados por sí mismos, a causa de sus terquedades han mantenido vivas las llamas de la verdadera esperanza, han abierto puertas inimaginadas y nos han llevado a mundos insoñados.  

Hoy nos desenmascaramos aquí, nos mostramos como somos,  para festejar el arte,  para dejarlo recorrer a través de la simpleza desnuda de nuestros cuerpos, representación, imagen y la  palabra de nuestros mundos de las ideas. Arte que nos invade y nos recorre por dentro, como a todos ustedes, más allá del dominio de poder controlarlo.   


Es así como, esta vez, ilusionados con el calor del encuentro creativo de nuevos mundos y gente hermosa —con hermosa nos referimos  a tod@s aquell@s que llevan la magia consigo y que nada tienen que ver con esa sociedad mal intencionada y superficial que también abunda por estos días—; nos referimos a esos seres que han amamantado en nosotros ese instinto de creación, esa recreación de esos mundos interiores de ilusiones, han alimentado a millones  que llevamos prendida la llama, contagiando a cuantos podemos para ver si algún día logramos hacer que este mundo arda en arte. 

Soñadores que crean y creen, que jueguen con el universo, que lo doblen, lo separen, lo mezclen, lo unan,  lo tiñan de colores, le cambien de texturas, lo pongan en letras, palabras, músicas, tiempos, conceptos, ideas, pensamientos, que lo aparezcan, lo desaparezcan y lo vuelvan a aparecer. Que se deslicen en todas sus formas  sin olvidar lo insignificante de la mortalidad, que diverjan en la llamada realidad y  en lo común.


El artista moldea y construye a sus antojos, crea sus propios universos y los exterioriza, llenando de magia todo a su alrededor. Entonces, ¿ser o no ser? Y cada uno es a su manera, reflejando la esencia de cada ser. Se arriesga a sumergirse mucho más allá de la superficialidad mediática en la que está frenéticamente metida de cabeza nuestra sociedad. Sociedad demente y obsesiva, sociedad perdida en los canes del consumismo y del perfeccionamiento de lo superficial, en lo volátil de lo ligero, a esa absurda belleza idealizada por las morbosas manos de la publicidad o por las profanas manos de la cirugía estética.  A nuestra sociedad que corre desenfrenada y perdida en contra del tiempo, efímera como el polvo que deja el escuálido e insípido esqueleto cuando se desvanece, postrado e inmóvil en espera del viento. Torbellinos de ideas y sentimientos como granos de arena en el desierto, en lo profundo del eco, de la nada, del infinito; gritos perdidos, acá va uno de nuestros gritos, de que somos o más bien fuimos, de que allí estuvimos y  nos mofamos, que creímos y creamos.  


A nuestra sociedad, imagen del absurdo y manipulada genéticamente para mejorar la imagen. A nuestros queridos artistas unas palabras de aliento y unas merecidas felicitaciones porque comprendemos lo duro de su trabajo y lo hermoso que hacen por el mundo en su tarea casi heroica; aquí les dejamos está imagen para que nos conozcan un poquito más o menos de quienes somos, porque no nos gusta el anonimato, ni tampoco pensamos dejar oculto lo que tenemos para expresar.

Colectivo fuera de orbita




 

jueves, 3 de mayo de 2012


Un Baile sin Pareja
Carta Abierta a la Dirección de Cultura del Municipio de La Ceja


En un tiempo de crisis total, sólo el arte puede expresar
La angustia y la desesperación del hombre, ya que, a diferencia
De todas las demás actividades del pensamiento, es la única que
Capta la totalidad de su espíritu
Ernesto Sábato



Hace algunos años, un grupo de entusiastas jóvenes, que ahora vemos como maestros, en un proyecto denominado el tambo de los comunes, ejercían una actividad cultural rica en contenido y en muchas de sus páginas denunciaban y reclamaban la necesidad de que la ceja tuviera una casa de la cultura. Ese sueño lo vieron materializado en una casa de la que ahora solo quedaran unos recuerdos y algunas fotografías, pues este espacio fue cedido para que una mole de sementó se erigiera como titán.

Desde su creación, la casa de la cultura ha pasado por las manos de diferentes personas y ha tenido sus grandes crisis y también sus buenos momentos, pero si algo es seguro es que durante estos años no ha instaurado un proceso más allá del de su dirigente de turno. Así las cosas no es difícil pasar de una ciudad galería a un retorica de Carreño en menos de tres meses, y tampoco es raro ver como para escribir poesía o simplemente compartirla entre buenos amigos es necesario pedir un permiso de aprobación, de alguien, que en mi opinión necesita menos obstaculizar esos procesos y participar mas.

Esta carta no quiere solo desmeritar o tocar llagas, sin embargo como ciudadano de este municipio, y en mi facultad de libre expresión me permito denunciar los siguientes puntos, que desde mi humilde opinión necesitan ser revisados, y como creyente de la conciliación y de la dialógica estoy dispuesto a debatir con libertad:

1.       Soñar con los pies en la tierra. En un inicio, cuando inicio la actual administración, se hablaba de que las intervenciones de la casa de la cultura serian totalmente descentralizadas y tendrían un componente no solo artístico sino también de intervención social. Desde esta óptica se hablaba de la contratación de una psicóloga en todos los procesos. Es curioso que en un inicio se hablara de psicóloga, como si desde el principio ya existiera un nombre para este cargo, sin embargo eso no es lo que nos compete. La idea no parece ser mala, cultura y arte como salud mental, personalmente es una idea que me rondaba desde hace mucho por la cabeza y mas desde mi condición de psicólogo, sin embargo no se cual es el piso teórico de esta intervención y mucho menos porque era necesidad imperante contratar otra psicóloga cuando en el municipio existen al menos cuatro psicólogos de planta, dos en la comisaria de familia, uno en el hospital y otro en protección social, eso sin añadir el numero de practicantes que llegan al hospital de La Ceja por semestre que en promedio esta en cuatro plazas. Así las cosas con alrededor de ocho psicólogos en ejercicio dentro del municipio me queda la pregunta de si de verdad existía la necesidad de contratar a un noveno profesional en esta área; en mi opinión, económicamente hubiera sido mucho mas viable establecer vínculos interinstitucionales para lograr un mismo objetivo, ya que lo que tiene pensado la “casa de la cultura” no es tan diferente a los que el equipo psicosocial y el hospital buscan.


2.       Más allá de Carreño y Comfenalco. Aun hay dudas sobre los procesos de contratación con comfenalco, existe un desequilibrio salarial entre uno y otro artista, y peor aun  no es clara esta diferencia. Que hace que un artista gane mas que otro, ¿su trayectoria?, ¿Su obra?, ¿su reconocimiento? De ser algunas de estas tres no se justificarían las diferencias salariales sino que las hacen más arbitrarias. Esperamos rendición de cuentas y cuentas claras sobre este proceso que hasta ahora deja mucho por desear. Por otro lado la cultura, como identidad de un conglomerado especifico y que se nutre en parte por su actuar artístico, no puede quedarse en Carreño, que si bien quiso hacer un bien a una comunidad no hizo mas que crear un manual que mantuviera el status quo, sin permitir a los jóvenes, artistas, santos y héroes expresarse en contra ya que, bajo la figura de reaccionarios o revolucionarios serán mal vistos. Ustedes podrán decir que no se debe morder la mano que te da de comer, pero yo me pregunto si es primero la condición de proveedor de servicios o la de ciudadano. Si en algún momento la primera es la que prima no tendré reparo en llamar a eso una dictadura pues no importa que ideología se tenga, o que gustos se prefieran siempre estos deben estar subyugados a los derechos de humanidad, y entre ellos esta la libertad. 

3.       Un Baile sin Pareja. Mas de $ 600.000, mas de un obstáculo, un pendón de un patrocinador que nunca aporto nada, cartas repetidas, textualmente pero con remitentes distintos y un evento espectacular fue lo que quedo de La Ceja Celebra la Danza, los obstáculos por parte de la dirección de cultura, y me perdonaran lo diga tan abiertamente, y el éxito gracias a dos instituciones comprometidas con el acontecer artístico mas allá de la vanidad de alguien o de la necesidad de figurar, me refiero a la academia de baile VITANGO y a la ESCUELA DE ARTES de la SOCIEDAD DE MEJORAS PUBLICAS, de la cual me enorgullezco de pertenecer, fueron estas dos instituciones que a pesar de las negativas del comercio y sobre todo de la AUSENCIA y OBSTACULIZACION de la dirección de cultura y del TEATRO MUNICIPAL JUAN DE DIOS ARÁNZAZU le regalaron un gran evento a la comunidad que al fin de todo es quien recibirá los productos de nuestras vanidades institucionales o la humildad. Aplaudo la humildad de VITANGO una academia joven, linda y talentosa que no temió pedir ayuda y trabajar de la mano con otra institución, pero repudio la necesidad de poner sombra al trabajo de estas dos instituciones por parte de la administración municipal; si esta se preocupara menos por ver cada sugerencia como un ataque y aceptara con humildad un trabajo del cual nunca hemos dejado de proponer, la comunidad del municipio, que es quien importa al fin y al cabo, se enriquecería cada día con los procesos exitosos que anteriormente se llevaban y con las ideas emergentes de mas de una institución trabajando juntos.




Así las cosas, y como lo harían años antes me permito decir: EXIGIMOS CASA DE LA CULTURA PARA LA CEJA, EXIGIMOS TRANSPARENCIA HACIA LA COMUNIDAD, EXIGIMOS EQUIDAD EN LAS CONDICIONES LABORALES DE LOS ARTISTAS, EXIGIMOS HUMILDAD Y DIALOGO, EXIGIMOS PODER TRABAJAR JUNTOS, EXIGIMOS IR MAS ALLA DE CARREÑO.



Por: J. ANDRÉS JIMÉNEZ RODAS
Fotografías: perfil FB Vitango 

sábado, 31 de marzo de 2012

¿cultura?



Unos años atrás, un profesor puso a sus estudiantes a preguntarle a la población cuál era el significado de cultura. Entre otras muchas múltiples respuestas estas son más o menos algunas.
Un jubilado que pasaba sus tardes jugando ajedrez en una cafetería de esquina con sus amigos y múltiples personajes que al verlo sólo sentado y con los soldados listos para la batalla, se atrevían a aceptarle el reto respondió: Cultura es la forma correcta de comportarse,  sentarse bien a la mesa, saludar y despedirse, mantener el decoro, no blasfemar ni decir malas palabras, mantenerse aseado y bien presentado; en pocas palabras narró lo poco que se acordaba de las viejas enseñanzas del Carreño.
Un asesor de atención al cliente respondió que la cultura es el buen trato a las personas, ser servicial, estar siempre dispuesto a ayudar, trabajar para que todos se sientan satisfechos y  bien tratados.
Para un chicuelo cultura es ir a cine y a obras de teatro, escribir y leer, las obras de arte, hacer  deporte, los viejitos de la banda, la forma como se vestían las profesoras y en especial los dibujos y las pinturas.
Para el carnicero la cultura es la gente que lee libros, a la que le gusta estudiar, la que se pasea con la prensa bajo el hombro y son capaces de resolver los múltiples acertijos de los crucigramas. Para él, el dueño del almacén de la esquina es un hombre culto porque se la pasa todo el día sin hacer nada, solamente leyendo libros, periódicos y revista, y agregaba que él mismo un día quisiera llegar a no tener que hacer nada para volverse culto también.


En estas, ¿Qué pensarán los gobernantes de lo qué es cultura?


La situación nacional, regional y local, al contrario de lo que muestran las maquilladas estadísticas no son tan buenas como las pintan. Toca ser todo un mago para estirar ese infame salario minino sin que se rompa y sin que las deudas mensuales no te lleven por delante, y eso los que se alcanzan a ganar esa chichigua, estamos hablando de los afortunados, de los que en la mayoría de los casos les hacen el “favor” de emplearlos, por supuesto no estoy hablando de los altos magistrados, ni de las piezas indispensables en los engranajes de las multinacionales, estoy hablando de ciudadano común, el de a pie, en muchos casos el que de verdad se interesa por la cultura, el que es consciente de que cultura esa forma de comportarnos y convivir como grupo en determinada zona geográfica.

Mientras tanto los índices de inseguridad continúan aumentando y así seguirán, porque no hay forma de que disminuyan mientras la brecha social continua ampliándose; y mucho menos en nuestra sociedad, donde vivimos en la cultura del más “vivo”, del enriquecerse de una forma fácil y rápida sin importar a quién tenga que llevarse delante, del empleado de turno que sólo le interesa sacarse su sueldito y que den las 6 de la tarde para irse para su casa o a chupar alcohol en egocéntricas celebraciones en honor a sus “meritorios” cargos, en esta cultura de la apariencia, de la imagen, en esta cultura de sobrevivencia,  cultura del hambre, en esta cultura de guerra, del miedo, del miedo a todo , hasta de hablar porque sí hablas te van mirando feo, puedes perder tu trabajo, tu libertad o hasta tu vida, incluso por parte del gobierno mismo (ente velador de los habitantes) porque te pueden confundir con un indigente y convertirte en una cifra más para demostrar que las acciones de guerra si generan resultados; y en un país donde entre el 40 y el 60% de la población viven en situación de pobreza y mendicidad, no es nada difícil entrar a figurar dentro de los objetivos, y menos con tanta carranga que no le interesa el bienestar social, si no su propia calidad de vida. En este sentido, la calidad de vida seguirá siendo para esos cuantos que tienen mucho y que lo dominan casi todo. Que triste vivir en un mundo en que no hay suficiente para los que no tienen nada y lo hay todo para los que lo tienen todo.

En que sociedad vivimos, que realidad tan obscena, magnitud descomunal de decepción profunda y repugnancia. Me mofo de las políticas nacionales de progreso, que consienten y pretenden el crecimiento económico a cualquier costo, estimulando la acumulación y la codicia corporativa. Donde cada vez es más arrasador el poderío corporativo, menores las normatividades nacionales y casi nulas o prohibidas las acciones sociales.

Y nuestra sociedad, nuestra gente como si nada, perdidos en la cultura de la imagen, del ruido, del desperdicio, de la alegría falsa del alcohol, las drogas y las efímeras fiestas.  Haciéndose la del oído sordo, como si nada de lo que sucediese tuviese que ver con ellos, ni con nadie, todos hablan, en las esquinas, tiendas y estanquillos, todos rumoran y cuchichean. Cuando pasa algo, sí está distante hacen un ruidito para enardecer sus egos antes sus colegas y semejantes, pero si es algo cercano, algo local; todos, se hacen los de la vista gorda y oídos sordos, como si la cultura, ese modo de comportarnos y convivir en sociedad no dependiese también de ellos. Y se lavan vilmente las manos con el simple hecho de siempre otorgarle la culpa a alguien más. 

Entonces la cultura recae sobre todos y cada uno de nosotros, ya que esta no es otra cosa que el conjunto de modos de vida y costumbres, los conocimientos y el grado de desarrollo artístico, científico de un grupo social. Entonces, nosotros decidimos y deteminamos con nuestras acciones, si nos permitimos tomar acciones al respecto de lo que pasa y acontece a nuestro alrededor o continuamos haciéndonos los de la vista gorda y el oído sordo. 



lunes, 5 de diciembre de 2011

AZUL-NARANJA


 AZUL –NARANJA

El pasado miércoles 30 de noviembre La Ceja celebró la alborada a su propia manera, un arrebol literario donde se dieron cita unos 60 amantes de este arte. Una hermosa velada de escritura en palabras, acompañada de un poco de dulce música y una pisca de excelente teatro. “Solar de palabras: La Ceja Escribe con voz”, evento organizado por el grupo de escritura creativa Azul-Naranja y que  se llevó a cabo en el salón Samuel Bernal, tenía como objetivo crear un puente entre el olvidado y agradable solar con los que disfrutan ordenando letras y palabras que hace varios año se solía realizar y ensalzar este bello quehacer casi marginado en la cultura del pueblo. Durante cuatro horas, en sus propias voces, unos 35 escritores narraron sus historias, sacaron de órbita y mantuvieron flotando en las nubes con sus hermosas tonadas  a los asistentes.



Una velada cargada de sorpresas donde los protagonista y celebrados, que eran los mismos, demostraron que en La Ceja existen procesos culturales más allá de los protagonismos institucionales, que con la humildad y amistad que debe caracterizar al arte dan grandes pasos que no atropellan a los demás y abren puertas a una esperanza que se hace certeza que: EN LA CEJA HAY CON QUE, CON QUIEN Y HAY PARA MUCHO. Hay que descubrir a todos aquellos se hallan escondidos en los rincones del arte.

Sin embargo, como es regla, este suceso no debe ser eximido  de una amplia reflexión que nos conduzca a pensar la cultura en nuestra región más allá de un contexto exclusivo y cerrado, donde el arte es dejado a unos cuantos participes que dotados de ciertas características personales y sociales pueden sobresalir en este medio. El arte es posible no sólo como el esfuerzo de unos románticos sino como un movimiento social que, exorcizado de las vanidades y egoísmos personales, promueva la memoria de los que ya se fueron o tienen su cabeza encanecida, el desarrollo del potencial de una juventud curiosa y llena de motivos para creer, crear y trabajar.

Al mejor estilo de los grandes movimientos artísticos, La Ceja propone un nuevo movimiento, uno tan complejo e incluyente que va desde el azul hasta el naranja, que no distingue entre unos y otros, y que abarca desde la poesía, pasando por el cuento y la crónica, hasta la crítica misma. La invitación de este grupo, es pues, trabajar en gremio por un mejor ahora y impresionante mañana; donde desde las letras se genere una nueva conciencia y una nueva órbita en la que todos podamos girar sin asperezas y sin hacerle daño a nadie, siempre avanzando y construyendo, yendo al pasado pero sólo conmemorar, ver y aprender.
Queda pendiente la memoria de este evento que espera hacer una buena recopilación de lo que es la literatura cejeña del momento y para la cual este pequeño grupo Azul-Naranja anda buscando recursos para llevar a cabo. Queda pendiente para la comunidad cejeña pensarse, qué es lo que queremos de nuestra cultura y hacia dónde vamos, cómo queremos que nuestro municipio sea recordado, qué momento estamos viviendo y cuáles son las acciones que como colectivo humano vamos a emprender como sujetos libres y participativos. Queda pendiente para todos nosotros el deber de hacer, conocer, desarrollar, mostrar y exportar nuestros talentos como sello de identidad, como comunidad activa libre de lo terrenal. Queda pues en nuestros sueños despegar a otras órbitas, salirnos de la actual que nos consume en una rivalidad injustificada la cual debemos dejar de trascender para que el arte y la cultura sean actividades colectivas que nos permitan ser y antes que nada dejar ser.

jueves, 3 de noviembre de 2011

CITYBIKE LA CEJA


Con mucho cariño para  proyecto "Cicloturismo en La Ceja y ciudad sostenible".  



En la madrugada, antes de que los motores se enciendan y que los rayos del sol salten a secar el asfalto húmedo del rocío de aurora cejaña, cientos de trabajadores utilizan como combustible un chocolate o un café caliente y como único mecanismo de tracción sus piernas para trasladarse de sus hogares hasta sus trabajos. Luego bajo los cálidos rayos del sol, unos cuantos desprevenidos saldrán con ropa cómoda a darle fuerza  a sus pulmones y a encontrarse con otros cientos de uniformados estudiantes que bostezan la bruma de la mañana. Todos ellos tienen algo en común: la bicicleta, vehículo tan tradicional y tan antiguo en nuestros hogares como el indispensable cuadro del Corazón de Jesús en las paredes de las salas. En todas las casas de La Ceja, el escudo simbólico de la bicicleta nos representa y nos identifica, las exhibimos con orgullo; símbolo tan nuestro y tan vivo que continua manteniendo prioridad en las vías del pueblo, en La Ceja no se concibe un hogar sin una de ellas. Piense en una calle cualquiera, de La Ceja por supuesto, y sin quererlo la imagen de alguien en una bicicleta se desliza ante su visión. Tenemos desde hace mucho tiempo lo que las ciudades más “civilizadas” se enardecen de presentar como innovadoras políticas culturales y ambientales: el uso de la bicicleta.
Un vehículo que dio sus primeros pasos  a punta de pedal, que fue revolucionario en su época y que en las actuales condiciones de la sociedad se vuelve foco de atención para una dinámica sostenible. “La bicicleta no produce polución aérea ni ruido, reduce la congestión, los impuestos, ayuda a aliviar la demanda de parqueaderos, ahorra energía, utiliza el espacio de la vía en forma eficiente, proporciona movilidad, ahorra dinero, mejora la salud y el estado físico, y es rápida y divertida”. Reduce el uso exagerado del bus, el automóvil particular, el taxi y la motocicleta, grandes consumidores de combustible fósil y contaminantes del medio ambiente. 
Los problemas de movilidad que sufren las grandes ciudades y el cambio ambiental que se da a nivel mundial han puesto en la figura de la bicicleta una solución económica, versátil y saludable, quizás los más relevantes beneficios del caballito de acero.
Estas razones hacen pensar, sin que suene descabellado, que más pronto que tarde presenciaremos una revolución cultural-ambiental que porte como insignia a la bicicleta, no sólo como un medio de transporte versátil, sino que modifique las dinámicas sociales, transforme los espacios, tanto físicos como los del imaginario, y nos lleven a experimentar una movilidad de conciencia, cuerpo y espíritu.


 
Una conciencia de movilidad que va mas allá de una estética consumista, y pasa a una estética contextual, un ritmo lento de desplazamiento que permita expandir nuestra visión más allá de las preocupaciones, hasta llegar a percibir la sutiliza del viento, la escritura en la tierra de los perros transeúntes y los saltos infantiles de los niños contrastando con los lentos pasos del tiempo en los ancianos.
La bicicleta, ayer y hoy es sin duda, en la ceja, un sistema de transporte ideal, el principal sistema de trasporte local, que al volverse un símbolo cultural, enmarca a su vez un marketing que abre dimensiones para pensar a la bicicleta como una  nueva fuente económica, como atractivo turístico cultural, integrado a ciclo-rutas urbanas y rurales, que develen la necesidad de sistemas integrados, parqueaderos públicos de bicicletas que suplan la necesidad de desplazamiento de los habitantes de la comunidad y den garantías para el fortalecimiento de una verdadera inteligencia vial.
 Mientras tanto el mundo no se detiene, sigue girando, nuestra necesidad de desplazamiento tampoco, entonces está en cada uno de nosotros elegir el deber de hacerlo mover, de hacerlo Re-evolucionar, de hacerlo de una forma responsable y contando con las tradiciones y las características geográficas adecuadas que tenemos ¿para qué complicarnos con sistemas de transporte de combustión que le hacen daño a nuestro planeta pudiendo dar un salto de conciencia y una ayuda a nuestro medio con solo usar la bicicleta? Las respuestas están claras, es hora de trasformar lo que nos rodea y apropiarnos de ello, hacerlo nuestro, darle el papel que realmente se merece y solo basta con dar el primer pedalazo para no detenernos nunca.