En La Ceja sí hay
quien cuide el Patrimonio Arquitectónico
Como a una hija consentida que se le da lo mejor y se le compra el
más hermoso el vestido. Así quedo esta bella casa de nuestro
municipio.
La identidad de nuestro
pueblo es una lucha constante que siempre incluye nuevos símbolos y
lenguajes a la hora de idealizarnos y reconocernos como grupo social.
Somos testigos de la trasformación visual y simbólica de nuestra
infraestructura urbana que cambia las dinámicas de nuestra urbe,
adquiriendo nuevos referentes simbólicos con componentes buenos y
unos no tan buenos.
Era de esperarse que con
la globalización y las nuevas tecnologías íbamos a estar
comunicados con todo el mundo, muchos se enterarían de que a los 6
grados 1 minuto norte y a los 75 grados 25 minutos occidente había
un pueblo con personas muy amables en un hermoso y paradisiaco
paisaje geográfico; oportunidad para muchos de buscar refugio de sus
agonías de ciudad e impresionante oportunidad monetaria para las
compañías constructoras. Pero si construimos desenfrenadamente en
el valle y erosionamos la parte sur ¿De dónde sacamos pues más
tierrita, recurso irrenovable?
Desde que en el 2010
vimos desaparecer la Casa de la Cultura Gregorio Gutiérrez González,
supuesto patrimonio del municipio, para darle paso al edificio del
Punto Cien, nos dimos cuenta que la transformación ya había
empezado y sabemos que no va a parar, lo vivimos a diario, vemos como
se levantan edificios por aquí y edificios por allá, hasta nos iban
a construir un gran hormigón en el parque principal donde quedaba
“El Taboga”; no pasará mucho tiempo para que grandes edificios
borren de nuestro paisaje las bellas montañas verdes y vivas que nos
circundan. Sabemos que esta transformación no va a parar ya que las
compañías constructoras no van a parar, como no va a parar la
emigración cada vez mayor de personas buscando forjar sus vidas en
este maravilloso espacio, lo que si podemos hacer es tomar parte en
esta transformación, decidir sobre nuestras cosas, sobre nuestro
territorio. Por ejemplo haciendo parte del Plan Básico de
Ordenamiento Territorial que se está construyendo justo en este
momento, no podemos hacernos los ciegos, sordo-mudos, muchos antes
que nosotros ya lo veían venir y tenían medidas brillantes como el
“quinto de oro”, que impedía la construcción de más de cinco
pisos; ¿nosotros que estamos haciendo para conservar lo nuestro? ¿o
pasaremos en blanco sin hacer nada?
Imágenes como esta hacen
hoy parte de nuestra cotidianidad, incluso en el Parque principal,
derrumban las construcciones que vieron el nacimiento de este pueblo
pujante; lo preocupante es que al derrumbar estas bellezas
arquitectónicas sin ninguna medida, nos estamos olvidando que
estamos derrumbando también nuestro pasado, nuestra memoria
histórica, nuestra identidad, no le estamos dando importancia a
estos espacios, a nuestra familia, a nuestros ancestros.
En este entorno cada vez
más cambiante esta antigua casa, ubicada en el segundo piso de la
esquina de la calle 19 con la carrera 22, a una cuadra del parque en
sentido occidente al frente del teatro y de la Sociedad de Mejoras
Públicas, otros dan grandes emblemas patrimoniales de nuestra
localidad; ha sido remodelada, restaurada, embellecida, valorada,
resurgida del olvido, del pasado para reintegrarla por muchos años
más a nuestro mundo apresurado, moderno y de altas edificaciones que
no guardan ninguna relación con el entorno de pueblo tranquilo y
costumbrista.
Así empezó la
transformación de este patrimonio arquitectónico de nuestra
localidad.
Restauración que
requirió muchas manos dotadas y laboriosas, y muy seguramente de
muchicimo dinero; aunque con toda certeza no tanto como el que ya le
habrán ofrecido los inversionistas constructores por este inmueble
inmaterial e invaluable que hace parte de nuestro imaginario, a su
propietario y protector mil felicitaciones, por demostrar que hay
cosas mucho más importantes que el simple dinero y que tener una
casa tan hermosa no tiene precio, sabemos que adora a esta casa y nos
hace feliz saberlo y que la tendremos muchos años más entre
nosotros.
En el mundo de la
inmediatez, del instante, de lo superfluo, de la fachada; lo antiguo
se ve como anticuado por el desconocimiento, y mientras en otros
lugares del mundo, las políticas públicas buscan a todo costo
conservar estos legados históricos y nidos de nuestra historia; en
nuestra localidad es cada vez menor el número de inmobiliarios que
vieron el nacimiento de este pueblo y que nos quedar por salvar. Este
patrimonio arquitectónico, que si es destruido nunca más volverá,
es nuestra memoria colectiva, de tradición, de identidad. Que aunque
se supone es deber del estado salvaguardar y proteger, en esta
ocasión es cuidado por su propietario como el tesoro que es, quien
realmente se merece las felicitaciones del pueblo entero, por marcar
la diferencia, por sembrar un ejemplo, por ese bonito trabajo de
restauración, por guardar para nosotros y muchos más después de
nosotros ese legado arquitectónico que ha marcado nuestra historia;
hoy la apuesta es hacia la conservación del patrimonio, a un
patrimonio fuera de avaricias personales, a un patrimonio sostenible,
amigable con el espacio y con nuestra historia.
Hoy el triunfo es de todo
el pueblo porque este ejemplo, esta restauración es bienestar, es
riqueza, es historia, es memoria, es identidad colectiva; además
quedo muy hermosa esta fachada. Quién no quisiera vivir en este
espacio tan maravilloso.




