lunes, 5 de diciembre de 2011

AZUL-NARANJA


 AZUL –NARANJA

El pasado miércoles 30 de noviembre La Ceja celebró la alborada a su propia manera, un arrebol literario donde se dieron cita unos 60 amantes de este arte. Una hermosa velada de escritura en palabras, acompañada de un poco de dulce música y una pisca de excelente teatro. “Solar de palabras: La Ceja Escribe con voz”, evento organizado por el grupo de escritura creativa Azul-Naranja y que  se llevó a cabo en el salón Samuel Bernal, tenía como objetivo crear un puente entre el olvidado y agradable solar con los que disfrutan ordenando letras y palabras que hace varios año se solía realizar y ensalzar este bello quehacer casi marginado en la cultura del pueblo. Durante cuatro horas, en sus propias voces, unos 35 escritores narraron sus historias, sacaron de órbita y mantuvieron flotando en las nubes con sus hermosas tonadas  a los asistentes.



Una velada cargada de sorpresas donde los protagonista y celebrados, que eran los mismos, demostraron que en La Ceja existen procesos culturales más allá de los protagonismos institucionales, que con la humildad y amistad que debe caracterizar al arte dan grandes pasos que no atropellan a los demás y abren puertas a una esperanza que se hace certeza que: EN LA CEJA HAY CON QUE, CON QUIEN Y HAY PARA MUCHO. Hay que descubrir a todos aquellos se hallan escondidos en los rincones del arte.

Sin embargo, como es regla, este suceso no debe ser eximido  de una amplia reflexión que nos conduzca a pensar la cultura en nuestra región más allá de un contexto exclusivo y cerrado, donde el arte es dejado a unos cuantos participes que dotados de ciertas características personales y sociales pueden sobresalir en este medio. El arte es posible no sólo como el esfuerzo de unos románticos sino como un movimiento social que, exorcizado de las vanidades y egoísmos personales, promueva la memoria de los que ya se fueron o tienen su cabeza encanecida, el desarrollo del potencial de una juventud curiosa y llena de motivos para creer, crear y trabajar.

Al mejor estilo de los grandes movimientos artísticos, La Ceja propone un nuevo movimiento, uno tan complejo e incluyente que va desde el azul hasta el naranja, que no distingue entre unos y otros, y que abarca desde la poesía, pasando por el cuento y la crónica, hasta la crítica misma. La invitación de este grupo, es pues, trabajar en gremio por un mejor ahora y impresionante mañana; donde desde las letras se genere una nueva conciencia y una nueva órbita en la que todos podamos girar sin asperezas y sin hacerle daño a nadie, siempre avanzando y construyendo, yendo al pasado pero sólo conmemorar, ver y aprender.
Queda pendiente la memoria de este evento que espera hacer una buena recopilación de lo que es la literatura cejeña del momento y para la cual este pequeño grupo Azul-Naranja anda buscando recursos para llevar a cabo. Queda pendiente para la comunidad cejeña pensarse, qué es lo que queremos de nuestra cultura y hacia dónde vamos, cómo queremos que nuestro municipio sea recordado, qué momento estamos viviendo y cuáles son las acciones que como colectivo humano vamos a emprender como sujetos libres y participativos. Queda pendiente para todos nosotros el deber de hacer, conocer, desarrollar, mostrar y exportar nuestros talentos como sello de identidad, como comunidad activa libre de lo terrenal. Queda pues en nuestros sueños despegar a otras órbitas, salirnos de la actual que nos consume en una rivalidad injustificada la cual debemos dejar de trascender para que el arte y la cultura sean actividades colectivas que nos permitan ser y antes que nada dejar ser.

jueves, 3 de noviembre de 2011

CITYBIKE LA CEJA


Con mucho cariño para  proyecto "Cicloturismo en La Ceja y ciudad sostenible".  



En la madrugada, antes de que los motores se enciendan y que los rayos del sol salten a secar el asfalto húmedo del rocío de aurora cejaña, cientos de trabajadores utilizan como combustible un chocolate o un café caliente y como único mecanismo de tracción sus piernas para trasladarse de sus hogares hasta sus trabajos. Luego bajo los cálidos rayos del sol, unos cuantos desprevenidos saldrán con ropa cómoda a darle fuerza  a sus pulmones y a encontrarse con otros cientos de uniformados estudiantes que bostezan la bruma de la mañana. Todos ellos tienen algo en común: la bicicleta, vehículo tan tradicional y tan antiguo en nuestros hogares como el indispensable cuadro del Corazón de Jesús en las paredes de las salas. En todas las casas de La Ceja, el escudo simbólico de la bicicleta nos representa y nos identifica, las exhibimos con orgullo; símbolo tan nuestro y tan vivo que continua manteniendo prioridad en las vías del pueblo, en La Ceja no se concibe un hogar sin una de ellas. Piense en una calle cualquiera, de La Ceja por supuesto, y sin quererlo la imagen de alguien en una bicicleta se desliza ante su visión. Tenemos desde hace mucho tiempo lo que las ciudades más “civilizadas” se enardecen de presentar como innovadoras políticas culturales y ambientales: el uso de la bicicleta.
Un vehículo que dio sus primeros pasos  a punta de pedal, que fue revolucionario en su época y que en las actuales condiciones de la sociedad se vuelve foco de atención para una dinámica sostenible. “La bicicleta no produce polución aérea ni ruido, reduce la congestión, los impuestos, ayuda a aliviar la demanda de parqueaderos, ahorra energía, utiliza el espacio de la vía en forma eficiente, proporciona movilidad, ahorra dinero, mejora la salud y el estado físico, y es rápida y divertida”. Reduce el uso exagerado del bus, el automóvil particular, el taxi y la motocicleta, grandes consumidores de combustible fósil y contaminantes del medio ambiente. 
Los problemas de movilidad que sufren las grandes ciudades y el cambio ambiental que se da a nivel mundial han puesto en la figura de la bicicleta una solución económica, versátil y saludable, quizás los más relevantes beneficios del caballito de acero.
Estas razones hacen pensar, sin que suene descabellado, que más pronto que tarde presenciaremos una revolución cultural-ambiental que porte como insignia a la bicicleta, no sólo como un medio de transporte versátil, sino que modifique las dinámicas sociales, transforme los espacios, tanto físicos como los del imaginario, y nos lleven a experimentar una movilidad de conciencia, cuerpo y espíritu.


 
Una conciencia de movilidad que va mas allá de una estética consumista, y pasa a una estética contextual, un ritmo lento de desplazamiento que permita expandir nuestra visión más allá de las preocupaciones, hasta llegar a percibir la sutiliza del viento, la escritura en la tierra de los perros transeúntes y los saltos infantiles de los niños contrastando con los lentos pasos del tiempo en los ancianos.
La bicicleta, ayer y hoy es sin duda, en la ceja, un sistema de transporte ideal, el principal sistema de trasporte local, que al volverse un símbolo cultural, enmarca a su vez un marketing que abre dimensiones para pensar a la bicicleta como una  nueva fuente económica, como atractivo turístico cultural, integrado a ciclo-rutas urbanas y rurales, que develen la necesidad de sistemas integrados, parqueaderos públicos de bicicletas que suplan la necesidad de desplazamiento de los habitantes de la comunidad y den garantías para el fortalecimiento de una verdadera inteligencia vial.
 Mientras tanto el mundo no se detiene, sigue girando, nuestra necesidad de desplazamiento tampoco, entonces está en cada uno de nosotros elegir el deber de hacerlo mover, de hacerlo Re-evolucionar, de hacerlo de una forma responsable y contando con las tradiciones y las características geográficas adecuadas que tenemos ¿para qué complicarnos con sistemas de transporte de combustión que le hacen daño a nuestro planeta pudiendo dar un salto de conciencia y una ayuda a nuestro medio con solo usar la bicicleta? Las respuestas están claras, es hora de trasformar lo que nos rodea y apropiarnos de ello, hacerlo nuestro, darle el papel que realmente se merece y solo basta con dar el primer pedalazo para no detenernos nunca.   


sábado, 29 de octubre de 2011

Margara Lopez

Trasbordo Literario.


En la estación todo está dispuesto, una niña, una loca, una mística, una maestra, una imaginadora, una sacerdotisa de culturas ignoradas. Todas esperan el vagón de un tren, que las llevaran en un viaje al que pocos se atreven a vivir pero al cual todos están invitados. Sus palabras son los rieles de paisajes sin límites al infinito  y reúnen todas las personalidades de la estación y muchas más en un solo nombre: MARGARA LÓPEZ.
Margara nos expresa de manera fantástica su experiencia de escritura, un viaje que va mas allá de la tinta y el papel, y como lo diría ella parafraseando a Asunción Silva, una transfiguración de la palabra, una conexión profunda con el cosmos, dotada de una armonía de instrumentos celestiales, astros que se deslizan por sus cabellos y le brindan una extrapolación de su cuerpo, la emergen en una barca metafísica donde la palabra es el puente entre lo físico y un más allá ubicado en un mundo imaginario que viaja a través del viento y juega con susurros a ser niño. Sus palabras resuenan en nuestros oídos, atentos a la máxima expresión del amor; pero no el amor lineal de pareja o de madre a hijo, sino un amor mucho más profundo que abarca la raza humana y el  universo mismo. Nos recita en distintos dialectos e idiomas al final de una tarde donde alzando su mirada hacia el cielo, sin ánimo de encontrar nada, nos hace participes de su vida que en un ocho literario llega siempre a la experiencia mística y espiritual de su escritura. Estar junto a Margara y recorrer a través de su voz su alma, es tomar un trasbordo que penetra desde lo subterráneo de la conciencia hasta lo metafísico de la ciencia, y da luz a un exterior incomprensible para las corbatas y formalismos.

Margara la maga, nos confiesa que su apego a La Ceja es esa atracción magnética que carga consigo nuestro pueblo, ese calor humano que cobija a sus habitantes, esas hermosas montañas confidentes que rodean la vida cotidiana. Cuando nos habla sobre su proceso de escritura referencia inmediatamente la palabra “viaje”. Un camino que inició cuando aún era una adolescente, en el colegio el Carmelo de Medellín y bajo el yugo protector e inspirada por su padre y de versos como los de Juan Ramón Jiménez cuando declama: “los gorriones bajaron a beberse el cielo en el agua del brocal del pozo”. 

Su vida es una apuesta perpetua a la vida en la literatura, a las figuras literarias de las que no puede más que disfrutar el deleite de viajar, es una invitación en pasión desbordada a ese mundo mágico donde cada uno escoge y dibuja su entorno. Es una invitación a tomar la “embriaguez de la realidad” como punto de partida y a dejarse llevar por ese infinito con que cuenta la imaginación.   

El Comercio de los Rostros Políticos.




A un día de que nuestro destino entre en manos de los nuevos gamonales y de que en ejercicio de “nuestra democracia”  elijamos a los gobernantes que nos “representaran” (nótense las comillas) cabe reflexionar sobre los mecanismos que los “políticos” utilizan para lograr sus objetivos.
El primer punto de reflexión parte de la ausencia de ideales. Como sociedad hemos abandonado las costumbres del partido, que por malos y perversos que fueran representaban una ideología de un común, de una renuncia a nuestra identidad o intereses de un colectivo o grupo social, pasamos a hacer parte de la tendencia individualista que ha venido marcando el desarrollo del mercado y la tecnología en la última década. Ya no votamos una ideología sino que votamos un rostro, dejamos de elegir por un bien común y empezamos a trabajar por un interés particular, nos trasladándonos de una política común a una política individual, a una política privada. Sin embargo esto no es culpa única de los electores, a los partidos políticos les debemos también responsabilidad por este fenómeno, puesto que han sido ellos quienes en un acto burocrático y capitalista privatizaron los ideales de un pueblo para acomodarlos a una clase económica específica y a unos intereses únicos, individuales y no comunitarios. Esta forma de manejar la política no ha sido una tendencia actual, sino que se ha venido forjando desde años atrás, desde el preciso momento en que alguien vio la política como un negocio, un claro ejemplo de esto es Juan Carlos Martínez, preso hace más de un año por parapolítica, quien astutamente ha conformado toda una empresa de avales a través de los partidos MIO, PIN y Afrovides, que actualmente cuenta con cinco candidatos a gobernaciones, 101 para asambleas, 106 en alcaldías y 2.363 aspirantes a concejos, con los que piensa sobrepasar los actuales  seis diputados, diez alcaldes y 156 concejales que tiene bajo su mando y su poder, ¿será su candidato uno de ellos?. A esto se le puede sumar, compra de votos, fraudes, agresiones, violencia, desapariciones y muertes.
Y como ahora hasta el voto en blanco, el único medio que había para expresar la inconformidad con el sistema político y los candidatos de turno, se volvió negocio;  el voto en blanco -casi en todos los casos el único candidato decente-; dejo de ser inconformidad para convertirse en rentabilidad: así que si no lo sabía, en el momento en que usted esté mañana haciendo la marca sobre algún candidato piense muy bien a quien le estará entregando el timón de este barco y que cuando esté mostrando su inconformidad a través del voto en blanco, estará entregando un cifra superior unos 15 mil millones, que tendrá que salir de los bolsillos del pueblo para sostener el artículo 28 de la reforma política por medio de la cual un grupo de descarados se apoderaron del voto en blanco, tras el titulo de promotores, a quienes se les reconocerán los derechos y garantías que ofrece la ley, incluyendo el moto que da el consejo nacional electoral
A lo largo de este año hemos visto inundada nuestras calles de numerosos afiches, carteles, tarjetas, pendones y volantes que cual estampillas de santos invaden todos los rincones, tanto privados como públicos, como imágenes de salvación para las plagas que acosan la sociedad colombiana. Guerra desenfrenada y sin moral en busca del poder, rostros tras rostros en un múltiple concurso en el cual la inmediatez nubla el trasfondo de sus intenciones, miles de millones malgastados, incontables recursos destruidos, sueños rotos, discursos, promesas, alabanzas, mierda y más mierda; y por supuesto, ninguno espera perderla platica, dinero que en muchos casos provienen de fuentes bastante sospechosas. ¿o sino por qué se esmeran tanto por ganar? No cree que si fuera por el bien de la comunidad, ¿no estarían haciendo más bien obras sociales en lugar de estar derrochando y haciendo “TODO” lo que sea necesario por ganar?
Bueno y si le sumamos la reposición que obtienen todos los candidatos que pasan el umbral, valga recordar que cada voto tiene un valor de 2500 pesos, el dineral que cuesta el papeleo y la logística, logística que va desde los millones de personas involucradas en desarrollo del proceso electoral, los procesos y las plataformas que manejan la información, el compensatorio de los civiles que actúan como jueces y jurados y otros cuantos pesos invisibles que circulan para el favor de unos cuantos políticos con contactos.  ¿Y de dónde cree que van a salir esos miles de millones? De nuestros bolsillos, de nuestro trabajo, de nuestro esfuerzo, dineros que caen en un círculo vicioso de corrupción, donde las ganancias no se le retribuyen ni a usted ni a nadie que no haga parte de ese círculo exclusivo en el que se ha convertido el gremio de la política, el negocio más rentable después del narcotráfico o  inclusive por encima de él según palabras de dudosos políticos de nuestra patria. Y después vienen los arrepentimientos, las pesadumbres, los malestares, las necesidades económicas que nunca nos han abandonado, la insatisfacción, la represión, el desempleo, la falta de bienestar, la negación de los derechos, la desigualdad, el hambre y más violencia.
Entonces después de todo este comercio de rostros y promesas, de mercaderes de sueños y puestos de trabajo, de circos burocráticos y carruseles de contratación, de ventas y compras de votos, está dispuesto a votar por los rostros se han deslizado debajo de sus puertas, cuelgan de las paredes, atraviesan las calles sin tomarse el trabajo de plena conciencia de lo que está haciendo, o es usted de los que van a votar por los múltiples beneficios que otorga el gobierno para los electores, tales como los descuentos, porque si ese así y no lo está haciendo porque está decidiendo su futuro y el de todos, déjeme decirle que también está haciendo parte del gran fraude, porque está usted vendiendo su voto y el destino de nuestra sociedad.
  


Redacción: Juan David López
Fotografía: Esteban Valencia