jueves, 3 de noviembre de 2011

CITYBIKE LA CEJA


Con mucho cariño para  proyecto "Cicloturismo en La Ceja y ciudad sostenible".  



En la madrugada, antes de que los motores se enciendan y que los rayos del sol salten a secar el asfalto húmedo del rocío de aurora cejaña, cientos de trabajadores utilizan como combustible un chocolate o un café caliente y como único mecanismo de tracción sus piernas para trasladarse de sus hogares hasta sus trabajos. Luego bajo los cálidos rayos del sol, unos cuantos desprevenidos saldrán con ropa cómoda a darle fuerza  a sus pulmones y a encontrarse con otros cientos de uniformados estudiantes que bostezan la bruma de la mañana. Todos ellos tienen algo en común: la bicicleta, vehículo tan tradicional y tan antiguo en nuestros hogares como el indispensable cuadro del Corazón de Jesús en las paredes de las salas. En todas las casas de La Ceja, el escudo simbólico de la bicicleta nos representa y nos identifica, las exhibimos con orgullo; símbolo tan nuestro y tan vivo que continua manteniendo prioridad en las vías del pueblo, en La Ceja no se concibe un hogar sin una de ellas. Piense en una calle cualquiera, de La Ceja por supuesto, y sin quererlo la imagen de alguien en una bicicleta se desliza ante su visión. Tenemos desde hace mucho tiempo lo que las ciudades más “civilizadas” se enardecen de presentar como innovadoras políticas culturales y ambientales: el uso de la bicicleta.
Un vehículo que dio sus primeros pasos  a punta de pedal, que fue revolucionario en su época y que en las actuales condiciones de la sociedad se vuelve foco de atención para una dinámica sostenible. “La bicicleta no produce polución aérea ni ruido, reduce la congestión, los impuestos, ayuda a aliviar la demanda de parqueaderos, ahorra energía, utiliza el espacio de la vía en forma eficiente, proporciona movilidad, ahorra dinero, mejora la salud y el estado físico, y es rápida y divertida”. Reduce el uso exagerado del bus, el automóvil particular, el taxi y la motocicleta, grandes consumidores de combustible fósil y contaminantes del medio ambiente. 
Los problemas de movilidad que sufren las grandes ciudades y el cambio ambiental que se da a nivel mundial han puesto en la figura de la bicicleta una solución económica, versátil y saludable, quizás los más relevantes beneficios del caballito de acero.
Estas razones hacen pensar, sin que suene descabellado, que más pronto que tarde presenciaremos una revolución cultural-ambiental que porte como insignia a la bicicleta, no sólo como un medio de transporte versátil, sino que modifique las dinámicas sociales, transforme los espacios, tanto físicos como los del imaginario, y nos lleven a experimentar una movilidad de conciencia, cuerpo y espíritu.


 
Una conciencia de movilidad que va mas allá de una estética consumista, y pasa a una estética contextual, un ritmo lento de desplazamiento que permita expandir nuestra visión más allá de las preocupaciones, hasta llegar a percibir la sutiliza del viento, la escritura en la tierra de los perros transeúntes y los saltos infantiles de los niños contrastando con los lentos pasos del tiempo en los ancianos.
La bicicleta, ayer y hoy es sin duda, en la ceja, un sistema de transporte ideal, el principal sistema de trasporte local, que al volverse un símbolo cultural, enmarca a su vez un marketing que abre dimensiones para pensar a la bicicleta como una  nueva fuente económica, como atractivo turístico cultural, integrado a ciclo-rutas urbanas y rurales, que develen la necesidad de sistemas integrados, parqueaderos públicos de bicicletas que suplan la necesidad de desplazamiento de los habitantes de la comunidad y den garantías para el fortalecimiento de una verdadera inteligencia vial.
 Mientras tanto el mundo no se detiene, sigue girando, nuestra necesidad de desplazamiento tampoco, entonces está en cada uno de nosotros elegir el deber de hacerlo mover, de hacerlo Re-evolucionar, de hacerlo de una forma responsable y contando con las tradiciones y las características geográficas adecuadas que tenemos ¿para qué complicarnos con sistemas de transporte de combustión que le hacen daño a nuestro planeta pudiendo dar un salto de conciencia y una ayuda a nuestro medio con solo usar la bicicleta? Las respuestas están claras, es hora de trasformar lo que nos rodea y apropiarnos de ello, hacerlo nuestro, darle el papel que realmente se merece y solo basta con dar el primer pedalazo para no detenernos nunca.   


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